1 Conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: Por voluntad de Jehová he adquirido varón.
2 Después dio a luz a su hermano Abel. Y Abel fue pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra.
Comienzan a ver ya el conflito ¿eh?
Como vimos en el Capítulo 3, los hebreos eran pastores y los pastores siempre han despreciado a los agricultores. Esto era así hace miles de años y es así hoy (en lugares como Nueva Guinea, por ejemplo).
3 Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová.
4 Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda;
5 pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante.
He aquí la cosa: en un libro escrito por pastores, Dios no puede favorecer a otros que a los pastores.
6 Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante?
7 Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él.
Al final, ¡házte pastor y ya! ¡No seas asqueroso cumpliendo con la maldición que le tiré a Adán!
Nótese además como para un hombre «su deseo» es suyo, pero para una mujer «su deseo será para su marido».
Podemos concluir que todo lo que haga una mujer es, en realidad, responsabilidad del hombre. Veamos a cuántos machistas les cuadra esta idea.
8 Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató.
9 Y Jehová dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?
10 Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra.
Y yo no evité esto porque… bueno, estaba en el baño.
11 Ahora, pues, maldito seas tú de la tierra, que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano.
12 Cuando labres la tierra, no te volverá a dar su fuerza; errante y extranjero serás en la tierra.
¡Qué manía la de Dios de repartir castigos por cosas que son su culpa!
13 Y dijo Caín a Jehová: Grande es mi castigo para ser soportado.
14 He aquí me echas hoy de la tierra, y de tu presencia me esconderé, y seré errante y extranjero en la tierra; y sucederá que cualquiera que me hallare, me matará.
15 Y le respondió Jehová: Ciertamente cualquiera que matare a Caín, siete veces será castigado. Entonces Jehová puso señal en Caín, para que no lo matase cualquiera que le hallara.
Este… pero… quién lo va a hallar? Hasta ahora conocemos que hay en el mundo cuatro personas (tres si quitamos a Abel).
16 Salió, pues, Caín de delante de Jehová, y habitó en tierra de Nod, al oriente de Edén.
17 Y conoció Caín a su mujer, la cual concibió y dio a luz a Enoc; y edificó una ciudad, y llamó el nombre de la ciudad del nombre de su hijo, Enoc.
«Conocer» en la Biblia significa tener relaciones sexuales. A ver… obviamente ya hay más gente… o sea… todos son familia y eso… «conoció Caín a su hermana» hubiera estado más claro.
Aunque ya el conteo se va al suelo y nadie sabe cuánta gente hay en el mundo o quién es familia de quien (en realidad todos son familia).
18 Y a Enoc le nació Irad, e Irad engendró a Mehujael, y Mehujael engendró a Metusael, y Metusael engendró a Lamec.
19 Y Lamec tomó para sí dos mujeres; el nombre de la una fue Ada, y el nombre de la otra, Zila.
20 Y Ada dio a luz a Jabal, el cual fue padre de los que habitan en tiendas y crían ganados.
21 Y el nombre de su hermano fue Jubal, el cual fue padre de todos los que tocan arpa y flauta.
22 Y Zila también dio a luz a Tubal-caín, artífice de toda obra de bronce y de hierro; y la hermana de Tubal-caín fue Naama.
23 Y dijo Lamec a sus mujeres:
Ada y Zila, oíd mi voz;
Mujeres de Lamec, escuchad mi dicho:
Que un varón mataré por mi herida,
Y un joven por mi golpe.
24 Si siete veces será vengado Caín,
Lamec en verdad setenta veces siete lo será.
Ni idea acerca de qué están hablando aquí.
25 Y conoció de nuevo Adán a su mujer, la cual dio a luz un hijo, y llamó su nombre Set: Porque Dios (dijo ella) me ha sustituido otro hijo en lugar de Abel, a quien mató Caín.
Este es un tema recurrente en la Biblia, lo vemos de nuevo en Job cuando Dios «restituye» a la familia da Job dándole otra familia a cambio de la que el mismo masacró.
La cosa es esta: ¿por qué un ser omnipotente no puede restablecer a las personas de verdad en vez de sustituirlas por otra?
El problema es que para los pastores que escribieron este libro, hace miles de años, la muerte era definitiva. Una vez que morías no había resurrección, ni siquiera Dios podía obrar este milagro. Contrástese con la promesa de los cristianos.
26 Y a Set también le nació un hijo, y llamó su nombre Enós. Entonces los hombres comenzaron a invocar el nombre de Jehová.
Un momento… ¿hasta ahora nadie adoraba a Dios?
¡Nice!
;-D