1 Y se acordó Dios de Noé, y de todos los animales, y de todas las bestias que estaban con él enel arca; e hizo pasar Dios un viento sobre la tierra, y disminuyeron las aguas.
¿Con un viento?
No podía evaporarlas y dejarlas en el cielo, donde se supone que están las aguas.
2 Y se cerraron las fuentes del abismo y las cataratas de los cielos; y la lluvia de los cielos fue detenida.
No entiendo esta lógica… hago pasar un viento para disminuir las aguas ¿y después hago que deje de llover?
3 Y las aguas decrecían gradualmente de sobre la tierra; y se retiraron las aguas al cabo de ciento cincuenta días.
4 Y reposó el arca en el mes séptimo, a los diecisiete días del mes, sobre los montes de Ararat.
Finalmente no andaba Noé por Sudamérica. Supongo que encontrarse con un Guanaco o una Llama hubiera sido muy confuso para él.
5 Y las aguas fueron decreciendo hasta el mes décimo; en el décimo, al primero del mes, se descubrieron las cimas de los montes.
Mmm… teniendo en cuenta que el Monte Ararat (5165 msnm) es mucho más pequeño que el Monte Everest (8.848 msnm) y que, por lo menos, tres picos más en el Himalaya, las cimas de los montes ya estaban descubiertas mucho antes de que el arca tocara suelo en el Ararat.
Claro que todos sabemos que todas esas montañas no existían todavía pues los pastores de ovejas que escribieron este libro no las conocían. Si ellos no las conocían debe ser que no existían.
6 Sucedió que al cabo de cuarenta días abrió Noé la ventana del arca que había hecho,
7 y envió un cuervo, el cual salió, y estuvo yendo y volviendo hasta que las aguas se secaron sobre la tierra.
Sobre toda la tierra?
¡Tremendo rango el de ese cuervo!
8 Envió también de sí una paloma, para ver si las aguas se habían retirado de sobre la faz de la tierra.
9 Y no halló la paloma donde sentar la planta de su pie, y volvió a él al arca, porque las aguas estaban aún sobre la faz de toda la tierra. Entonces él extendió su mano, y tomándola, la hizo entrar consigo en el arca.
10 Esperó aún otros siete días, y volvió a enviar la paloma fuera del arca.
11 Y la paloma volvió a él a la hora de la tarde; y he aquí que traía una hoja de olivo en el pico; y entendió Noé que las aguas se habían retirado de sobre la tierra.
???
Después de 200 días (más o menos) bajo el agua creo que solo las algas sobreviven. Sobre todo por la salinidad.
12 Y esperó aún otros siete días, y envió la paloma, la cual no volvió ya más a él.
13 Y sucedió que en el año seiscientos uno de Noé, en el mes primero, el día primero del mes, las aguas se secaron sobre la tierra; y quitó Noé la cubierta del arca, y miró, y he aquí que la faz de la tierra estaba seca.
14 Y en el mes segundo, a los veintisiete días del mes, se secó la tierra.
15 Entonces habló Dios a Noé, diciendo:
16 Sal del arca tú, y tu mujer, y tus hijos, y las mujeres de tus hijos contigo.
17 Todos los animales que están contigo de toda carne, de aves y de bestias y de todo reptil que se arrastra sobre la tierra, sacarás contigo; y vayan por la tierra, y fructifiquen y multiplíquense sobre la tierra.
«Pero deja a los leones herbívoros dentro»
18 Entonces salió Noé, y sus hijos, su mujer, y las mujeres de sus hijos con él.
19 Todos los animales, y todo reptil y toda ave, todo lo que se mueve sobre la tierra según sus especies, salieron del arca.
Excepto los que Noé y su familia se comieron… y los que se comieron los leones herbívoros y otras especies no agresivas.
20 Y edificó Noé un altar a Jehová, y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocausto en el altar.
Claro, es hora de desperdiciar comida que, después de todo, hay en abundancia.
Noé y su familia están muertos en una semana. Lo siento, pero están muertos.
21 Y percibió Jehová olor grato; y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud; ni volveré más a destruir todo ser viviente, como he hecho.
El olor a carne quemada le agrada a Dios. Después critican a las gentes a las que se le quema la carne en la sartén: ¡solo están intentando agradar a Dios!
«No destruiré la tierra nuevamente, aunque sea tan divertido»
22 Mientras la tierra permanezca, no cesarán la sementera y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, y el día y la noche.
Lástima que la Ciencia contradiga a Dios y diga que, mucho antes de que la Tierra desaparezca, ya será inhabitable.
